¿Un cafecito?

No soy muy aficionado al café, de hecho me estoy reconciliando con una leche helada en las mañanas (Yo tomo leche), sin embargo cuando alguno de mis clientes o contraparte me invita a un cafemático dentro de la empresa a tomar un cafecito, siempre accedo con mucho gusto. En más de una oportunidad me he encontrado con ojos críticos que me ven y deben pensar “Estos tipos vienen para acá, cobran por hora y más encima se están tomando un cafecito… es el colmo”. En general, la acción de socializar dentro de los trabajos es bastante mal vista, sobre todo cuando existen problemas pendientes por solucionar o procesos críticos que no llegan a la meta.
Quiero comentarles acerca del conocimiento informal y de cómo este actúa por redes persona a persona dentro de las compañías, o bien de las formas más inesperadas.
El conocimiento, uno de los activos más importantes de las compañías y mediante el cual se pueden lograr diferencias competitivas, es uno de los temas más importantes de manejar y consolidar. Desde el punto de vista del conocimiento formal, es bastante difícil transmitirlo dentro de la organización ya que requiere de un arduo trabajo, una planificación y una estructura dentro de la empresa que logre asentarlo, transmitirlo y difundirlo. Muy por el contrario, el conocimiento informal es el que circula en los pasillos, a la hora del almuerzo, mediante los e-mails o bien en el cafecito donde se reúnen todas las jerarquías de la organización. Si hacemos un poco de memoria recordaremos haber estado al lado de la máquina de café compartiendo con la gente de marketing, finanzas, informática, nuestros pares, etc. Allí, es donde aparte hablar de la vida o del programa de televisión, se habla del trabajo, y del problema en el que cada uno está inserto, y, es allí en donde se hacen los brainstorming más informales y fructíferos en los que he participado.
Siempre que he llegado a tomar un cafecito con algún problema pendiente de solucionar y compartirlo con otros comensales, aparecen un cúmulo de buenas ideas, soluciones y experiencias del grupo y es allí, donde aflora el conocimiento informal y afina la puntería de la solución. En resumen un cafecito de 15 minutos equivale a un aporte increíble para solucionar nuestros problemas cotidianos, una transferencia informal de valor y conocimiento incalculable para el grupo y un minuto de distensión de gran valor para quien disfruta del café.Bueno, si alguien no me cree, que le pregunte o simplemente lea a Thomas Davenport y Lawrence Prusak en “El conocimiento en acción”, bueno , bonito y barato.

1 Comments:
At 2:08 PM,
marvision said…
Pues estoy de acuerdo contigo, delante de un café caliente se intercambian problemas y algunos se solucionan, es una buena forma de intercambiar ideas.
Un saludo de marvision
pd-gracias por la visita
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