La brecha entre la consultoría de papel y el tangible

Desde hace cerca de 10 años me he desempeñado como consultor, quizá por mi formación inicial en el área de la informática siempre he creido que la tangibilización de las ideas es lo que realmente entrega valor a nuestro cliente y por ende la única forma de generar lazos de confianza a largo plazo. Siempre he mirado con cierto malestar aquellas consultorías de papel es decir cuyo producto final y valor agregado, se transforma en letra muerta sobre un estante y que estanca el apalancamiento del valor y crecimiento en las empresas. Para ser sincero ¿realmente esperamos que nuestros clientes puedan desencadesnar una serie de mejoras mediante un manual de cortapalos?.
La misión de los consultores sin duda, es estar a la vanguardia, participar en redes de conocimineto, tomar las experiencias exitosas de nuestros correligionarios y guiar las iniciativas del empresariado llevandolas a puerto real, seguro y con resultados concretos. Es decir nuestro trabajo no termina en el ¿que hacer?, sino que debemos empaparnos y ser agentes del cambio en las organizaciones que nos soliciten servicios, respondiendo al ¿como?, al ¿cuando?, al ¿cuanto? y al ¿donde?.
Si no somos capaces de entregar un plan global de cooperacion y soluciones a nuestros clientes, la verdad es que carecemos del conocimiento integral y formal que se demanda en la actualidad.
Con lo anterior no quiero decir que se deba ser algo así como un "super sayayin" de la consultoría sino mas bien apuntar a la necesidad de generar redes de conocimiento formal e informal de la consultoría que sirvan como nucleo de soporte de las ideas, el conocimiento, la práctica y lo tagible, completando de este modo la satisfacción de nuestro cliente.
